Translate

martes, 7 de julio de 2015

Cajones

A veces escombrar en los cajones
es redignificar al silencio
lanzando catapultas de recuerdos
a la bolsa de olor a vainilla que espera
por mí y por todos los fragmentos
de los mundos que fui y ya no me pertenecen.

Muy dentro suena la otra vida
luces recién lavadas con olor a pino
anaqueles para memorias nuevas
mejoradas vistas desde mi circunstancia.

Muy dentro la hora de la gracia
por dar gracias aunque no lo comprenda
por la lágrima a inmediación de la garganta
su sustancia purísima acabando con los miedos.

Nombraría al aire con nuevas estrellas
ya tan lejanas, ya tan extranjeras
colorearía el pan de los de cada día
con mis frutas cristalizadas de ganas y más ganas.

Soy yo escindida de la bolsa de olor a vainilla.
Al fin, mi paz de la infancia.

A veces escombrar en los cajones

es cribarse uno mismo.

De regreso a la narrativa: "Los idiotas, de Joseph Conrad"

La revista Tierra Adentro acaba de publicar lo que es mi primer cuento después de muchos años de no publicar en medios oficiales narrativa. Es un ejercicio de escritura, es en realidad un ejercicio de recordarme.

Gracias por leerlo.


http://www.tierraadentro.conaculta.gob.mx/desde-el-acantilado-los-idiotas/

martes, 26 de mayo de 2015

Rapsodia del Aire, hoy

Después de mucho andar, de decir demasiado y equivocarse, de no decir nada y dejar que mejor hable por ti lo que afuera quiere hablar; después de permitirle a mi silencio hacer lo suyo y volver a escribir, esta vez más desnuda y vulnerable, llega mi primer libro. Lo había presentado hace dos meses, pero para mí la presentación de hoy es la buena. Espero la compañía de mis grandes amores, los que ya no están, los que me rodean con sus brazos hasta formar una red suavecita de pura ternura, mis anhelos, mi dicha, la parte de mí que siempre ríe. No espero de mi libro más nada, él ya llegó, dándome la felicidad más bonita del año. Agradezco que haya llegado a la edad que tenía mi mamá cuando me tuvo: para mí, más que un libro, es un hijo. Por tanto, no pretendo que vengan a mí los aires de elogios que construyen casitas para las divas ni mucho menos deseo el fulgor de los aplausos acartonados. Sólo deseo que convoque a la gente que sabe todo lo que dejé para vivir mi sueño, el ser literata, el ser más amante que esclava de la poesía y la literatura. Sólo deseo que me llene de flores las horas, casi igual a cuando mi mamá iba por mí al kínder y me giraba con su falda palo de rosa, floreada, indicándome que todo estaría bien. Sólo deseo que mis muertos me perdonen y sientan lo mucho que los amo, que mis hijos no nacidos hoy me canten muy fuerte, que Dios esté conmigo escondidito en la libreta pequeñita donde hoy no escribiré nada, salvo que fue el día que soñé hace nueve mayos...

Salvo que los sueños y visiones que uno tiene de joven son realidades que se alcanzan, no importa si llegan a tus ochenta y dos años. 

A quienes lean esta entrada, y puesto que creo en la capacidad del universo de converger puntos de espacio y tiempo, ojalá bailen conmigo esta Rapsodia del Aire. Me hace el regalo de presentarlo el ser más sabio, absoluto en su sencillez y sensibilidad, noble y abierto a los defectos del mundo. Me refiero al poeta Javier Acosta, mi maestro en mil cosas, pero sobre todo en una: se viene a escribir poesía no para maldecir al mundo ni para juzgarlo, sino para entenderlo a partir del mucho o poco amor que se tenga dentro. La lectura corre a cargo de mi otro amigo Víctor Antero Flores, el también eterno rebelde que aboga por la literatura que se hace por amor y pasión, más que por ganar un premio o un aplauso de cobre. 

El oro del poeta, del escritor, no son los aplausos, son la materia viva en la mirada de quienes te leen, el tiempo a favor o en contra que te regala momentos para perdonar y escribir; para amar y escribir. 



martes, 12 de mayo de 2015

2 años de Kaleidosónico 2

Estoy más nerviosa que Joselito el día de su primera comunión: un miércoles com hoy, pero del 2013, inicié mi viaje radiofónico, y debo confesar que ésta es una de las experiencias más gratas que tengo en la vida. No sé cuántos en verdad me escuchen ni si los duermo o no (a veces siento que me subo a la cátedra a platicarles de cosas interminablemente aburridas, pero luego recuerdo que para mí esos temas son la vida y se me pasa -como dijo la Rana René-). Amo estar en contacto con la gente, con el sonido, con las palabras pronunciadas a través de un micrófono, con su propia música. Amo la radio.
Desde chiquilla era afecta a grabar mi voz en cuanta grabadora tuviera a mano, digamos que era una cosa, no sé si argentina o de elevada autoestima, el caso es que mi papá me regaló un día del niño de 1989 una grabadora norteamericana, Phillips, roja, con la panza amarilla (era la bocina). Canté, conté cuentos, hice mis propias crónicas del mundo. Era una maravilla y sigue siéndolo, está entre esos juguetes puente que te van adivinando lo que serás de grande, por mucho que durante un tiempo me negara a hacer esto: cuando llegué a la adolescencia y estaba indecisa entre unas ocho carreras por escoger, mi padre me dijo: "Hija, hablas mucho. ¿Por qué no te haces comunicadora?". Pero yo no estaba para hablar ante la gente y supongo que por eso lo descarté y me dediqué a ser otras cosas. Sin embargo, la vocación llama, y afortunadamente me he encontrado en mi camino (gracias a Dios por ello) a amigos muy especiales que me han convertido mi sueño en realidad. Ricardo BersosaJen PlataDaniel EsquivelAlejandro Roal,Carlos Tolentino, Mario Aguirre Jr.: Gracias. Por aguantarme. Por perdonar mis comentarios apolíticos en épocas electorales (siempre es lapsus, lo juro). Por hacer de mi programa un regalo especial en cada emisión, hecho a las expectativas de mi imaginario personal. Por ayudarme a poner la música. Por grabarme a deshoras cuando no puedo ir en vivo a Radio Tecnológico Saltillo, mi casa.
A los pocos o muchos que me oyen: Gracias. Probablemente algunos piensen que mi idea es ir a adoctrinarlos en los temas de los que hablo... Si en verdad supieran la cantidad de veces que salgo con la lap y los libros bajo el brazo anonadada por el tema que acabo de descubrir, tal vez entenderían que para mí, cada miércoles a las 18 horas encuentro mi momento para conocer de la mano de los megahertz las otras caras de lo mismo, para descubrir y no dejar de asombrarme ante las maravillas que pueden hacer y deshacer los hombres.
A los autores, los vivos y los muertos: Gracias. Su vida creativa hace de mí una mujer que crea aún en este mundo, que lo ame, que agradezca estar en él.
Gracias a mi familia por todo su apoyo, desde la fonoteca de mi hermano hasta el freecorder con el que a veces me doy el lujo de desafiar a la mercadotecnia y bajo canciones que sé que mi ciudad se merece, porque en el fondo es una idealista, como yo. Y gracias a Dios por tenerme tan consentida con esta vida que vibra de nervios cada semana a la misma hora, minutos antes de empezar un nuevo mandala sónico.
Los espero hoy miércoles en mi programa del segundo aniversario.Kaleidosónico Programa Xhins, es mi regalo reversible: para ustedes y para mí. 18 horas, http://its.mx/2014/xhins/

sábado, 7 de marzo de 2015

Más que celebrar un día internacional de la mujer, a mí me gustaría vernos todo el año respondiendo íntegra y sabiamente los retos que nos impone el patriarcado... pero más, ante las intolerancias que hacen que entre nosotras a veces no seamos capaces de apoyarnos y nos instan a irnos con todo contra nosotras mismas, para beneplácito de los hombres. La belleza es un don, más si lo sabemos usar libremente y con inteligencia: nunca será tan eterno como ésta. La inteligencia es un don, pero solamente si se le une al amor. El amor lo es todo, empezando por nosotras mismas: amar es reconocer la imperfección y aún así seguir amando.

No les deseo un feliz día, mujeres, les deseo una vida feliz, un feliz regreso a los orígenes, un espejo que les haga ver lo valiosas que son, más allá de los arquetipos intelectuales, emocionales y físicos que ellos (y algunas ellas que se creyeron el cuento de ellos) les puedan trazar, un libro que las haga verse no como el centro del todo, sino como la solución a lo que el egocentrismo no da, una pintura que les haga imaginar otro mundo, y una melodía que las levante cada vez que sientan que pierden el suelo.

No necesitamos un día para reconocernos, ya tenemos un cromosoma.





lunes, 2 de marzo de 2015

«Amémonos en el arte como los místicos se aman en Dios, y que todo palidezca frente a ese gran amor».

Flaubert, Contra el arte y los artistas. Capítulo 9: El arte por el arte.



Agua discreta que pasa
como oración del cierzo entre los monjes
agua llamada tú, él
agua llamada madre
y río de jazmines cuando se es deseo niño.

Al caer renacen los vocablos
del perfume dorado de las olas.
Al deslizarte se escriben las oraciones del sol
y un rostro nuevo nace
entre las mujeres habitadas de gracia.