A veces escombrar en los cajones
es redignificar al silencio
lanzando catapultas de recuerdos
a la bolsa de olor a vainilla que espera
por mí y por todos los fragmentos
de los mundos que fui y ya no me pertenecen.
Muy dentro suena la otra vida
luces recién lavadas con olor a pino
anaqueles para memorias nuevas
mejoradas vistas desde mi circunstancia.
Muy dentro la hora de la gracia
por dar gracias aunque no lo comprenda
por la lágrima a inmediación de la garganta
su sustancia purísima acabando con los miedos.
Nombraría al aire con nuevas estrellas
ya tan lejanas, ya tan extranjeras
colorearía el pan de los de cada día
con mis frutas cristalizadas de ganas y más ganas.
Soy yo escindida de la bolsa de olor a vainilla.
Al fin, mi paz de la infancia.
A veces escombrar en los cajones
es cribarse uno mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario